domingo, 6 de mayo de 2012

Mamá, quiero que sea lunes





Alucinante el texto que Santos Guerra nos proporciona sobre el caso de un niño que no quiere ir a la escuela y, de repente por unas circunstancias determinadas, acaba deseando que llegue el lunes para volver a ella.

El texto comienza con el resumen de una carta que la madre de dicho niño envía a Miguel Ángel Santos Guerra en la que relata la pesadilla que sufría el alumno para ir al colegio. No quería, sus notas caían, no se veía motivado y hasta incluso deseaba ser “viejo” para no tener que asistir a la clase. Pues bien, año y pico después cambia mucho el panorama debido a una serie de factores que influyen en el aprendizaje del alumnado:

- Cambio de escuela.

- Cambio de tutor/a.

- Un mayor contacto con el centro y su equipo docente.

Los cambios eran muy significativos, con notas que cada vez iban mejor, facilidad al realizar las tareas y una autoestima muy alta, hasta el límite de odiar el viernes porque debía estar dos días sin asistir a la escuela.

Santos Guerra empieza a analizar sus factores en los que destaca, lógicamente, la problemática sucedida en su anterior colegio, ya sea con la tutora o con el propio funcionamiento del centro que no eran capaces de arreglar el proceso académico del niño, la importancia de la familia en el proceso de reconducción, con una constante atención a la vida escolar del sujeto, el caminar todos en una misma dirección o el control de la situación y la tenacidad de todos los elementos que intervenían en este caso.

Este texto provoca un conjunto de reflexiones que pretendo estampar en esta entrada.

¿Qué debemos hacer nosotros como docentes para atajar problemas como estos? ¿Estamos siendo bien preparados? ¿Qué se hizo tan mal en el primer colegio al que asistió?

Pues bien, está claro que en nuestra vida como docentes debemos pensar en los niños que tendremos delante, es decir, si queremos productividad debemos plantear una serie de actividades atractivas y entretenidas en las que evitemos el aburrimiento y la desmotivación, la utilización de las TIC de manera correcta y adecuada, crear situaciones reales cotidianas para que los propios alumnos lo resuelvan o una metodología dinámica en la que los alumnos sean partícipes del proceso de enseñanza – aprendizaje creando sus propios aprendizajes.

Nosotros debemos ejercer la función de orientador o guía, estando pendientes de todo lo que los alumnos realizan en clase, proponiendo la realización de actividades en las que se desarrolle su propia creatividad y no sólo volcando el peso de la asignatura en un examen, sino en el proceso de avance llevado durante el curso.

Así estoy convencido de que casos como el de este niño serán corregidos y posiblemente no los encontramos en ninguna época de nuestra vida laboral.

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