El blog no es un medio para emitir juicios de valor sobre un artículo o un tema… no, sirve para lanzar tu propia reflexión sobre lo que lees, llegar a tus propias conclusiones y contrastarlas con la realidad. Pero en este caso no me queda más remedio que decir que el señor José Antonio Marina está dando en la clave de lo que ocurre en nuestro país; estoy al 100% de acuerdo con sus afirmaciones, pero aún voy más allá: creo que es bastante preocupante la falta de preparación que veo, desde mi punto de vista, de los políticos ocupados del campo de la educación.
“Debemos mejorar un sistema estancado, insuficiente para mantener nuestro nivel de vida económico y ético en los tiempos que vivimos. Un sistema que no alcanza una buena calificación en ninguna de las evaluaciones a que se somete. Los criterios de evaluación son cuatro: el índice de fracaso escolar, el índice de abandono escolar, la medición internacional de competencias (PISA, ejemplo), y la empleabilidad de los jóvenes. Nuestros resultados no son buenos y, en algunos aspectos, rematadamente malos.” Estas palabras, ya conocidas por todos, fueron dichas por el autor del texto.
Me resultan incoherentes, sin entrar en ideologías, muchas de las decisiones que el señor Wert está tomando para “mejorar” el sistema educativo español. El cambio de la asignatura conocida popularmente como ciudadanía por otra de un estilo parecido, pero con un mensaje totalmente distinto. En mi opinión esto es una estupidez, ya que provocará un gasto que implique más dinero, así como una nueva reforma de la LOE y del Decreto 68, que darán como resultado un proceso inútil y una pérdida de tiempo que se puede invertir en solucionar otros aspectos más relevantes, como el fracaso escolar, la igualdad de género en las aulas o la preparación de los docentes y alumnos entorno a las TIC.
“Las protestas contra los recortes están basadas en prejuicios”, mentira señor Wert.
Nuestras protestas están basadas en la realidad que sufre la educación actual; está claro que vivimos en una época de crisis económica, pero creo que el gasto militar también puede ser reducido sin meter siempre la tijera en lo mismo y cuya consecuencia inmediata será el despido de muchos profesores, generaciones nuevas de docentes que jamás trabajarán y una mala preparación que los alumnos de hoy llevarán encima. Poniendo un símil muy campestre, esto es igual que si plantamos una mata de tomate fuera del tiempo y no le ponemos su abono o agua, pues está claro que la mata saldrá mala, podrida, sin fruto y morirá… Pues así ocurre con los niños que hoy en día pueblan nuestras aulas.
Sobre el tema de ampliar bachillerato con un tercer curso o uno menos de la ESO: Una locura. Cambio de ley, cambio de años obligatorios en la educación, reformas en los contenidos aportados en la ESO y por consiguiente en el bachillerato o las dificultades en la aclimatación de los alumnos en los primeros años consiguen ser alicientes que pueden provocar el fracaso total de esta proposición. Además, teniendo en cuenta la situación que atravesamos, no estamos como para tirar oportunidades de cambio o para “desperdiciar el dinero”
El autor del texto realiza una reseña al sistema educativo alemán, explicando la diferencia entre la educación laboral y la educación escolar, en la que a los primeros se les prepara en los centros de trabajo para una futura profesión en una empresa que necesite a jóvenes aprendices, y los segundos son preparados en la escuela para empezar estudios superiores. Como diría el señor Marina, “necesitamos una Formación Profesional para el futuro, y no sólo para el presente.”
Y para concluir, sólo decir que el ministro de educación tiene mucho trabajo por delante para encauzar la situación por la que pasa el sistema en España. No a los recortes en este campo, no al despido de docentes y no al maltrato de la institución educativa. Merecemos como futuros docentes el respeto de nuestros gobernantes y no vamos a aguantar que se nos desprestigie y se nos devalúe. Espero y deseo que la situación cambie.
“Debemos mejorar un sistema estancado, insuficiente para mantener nuestro nivel de vida económico y ético en los tiempos que vivimos. Un sistema que no alcanza una buena calificación en ninguna de las evaluaciones a que se somete. Los criterios de evaluación son cuatro: el índice de fracaso escolar, el índice de abandono escolar, la medición internacional de competencias (PISA, ejemplo), y la empleabilidad de los jóvenes. Nuestros resultados no son buenos y, en algunos aspectos, rematadamente malos.” Estas palabras, ya conocidas por todos, fueron dichas por el autor del texto.
Me resultan incoherentes, sin entrar en ideologías, muchas de las decisiones que el señor Wert está tomando para “mejorar” el sistema educativo español. El cambio de la asignatura conocida popularmente como ciudadanía por otra de un estilo parecido, pero con un mensaje totalmente distinto. En mi opinión esto es una estupidez, ya que provocará un gasto que implique más dinero, así como una nueva reforma de la LOE y del Decreto 68, que darán como resultado un proceso inútil y una pérdida de tiempo que se puede invertir en solucionar otros aspectos más relevantes, como el fracaso escolar, la igualdad de género en las aulas o la preparación de los docentes y alumnos entorno a las TIC.
“Las protestas contra los recortes están basadas en prejuicios”, mentira señor Wert.
Nuestras protestas están basadas en la realidad que sufre la educación actual; está claro que vivimos en una época de crisis económica, pero creo que el gasto militar también puede ser reducido sin meter siempre la tijera en lo mismo y cuya consecuencia inmediata será el despido de muchos profesores, generaciones nuevas de docentes que jamás trabajarán y una mala preparación que los alumnos de hoy llevarán encima. Poniendo un símil muy campestre, esto es igual que si plantamos una mata de tomate fuera del tiempo y no le ponemos su abono o agua, pues está claro que la mata saldrá mala, podrida, sin fruto y morirá… Pues así ocurre con los niños que hoy en día pueblan nuestras aulas.
Sobre el tema de ampliar bachillerato con un tercer curso o uno menos de la ESO: Una locura. Cambio de ley, cambio de años obligatorios en la educación, reformas en los contenidos aportados en la ESO y por consiguiente en el bachillerato o las dificultades en la aclimatación de los alumnos en los primeros años consiguen ser alicientes que pueden provocar el fracaso total de esta proposición. Además, teniendo en cuenta la situación que atravesamos, no estamos como para tirar oportunidades de cambio o para “desperdiciar el dinero”
El autor del texto realiza una reseña al sistema educativo alemán, explicando la diferencia entre la educación laboral y la educación escolar, en la que a los primeros se les prepara en los centros de trabajo para una futura profesión en una empresa que necesite a jóvenes aprendices, y los segundos son preparados en la escuela para empezar estudios superiores. Como diría el señor Marina, “necesitamos una Formación Profesional para el futuro, y no sólo para el presente.”
Y para concluir, sólo decir que el ministro de educación tiene mucho trabajo por delante para encauzar la situación por la que pasa el sistema en España. No a los recortes en este campo, no al despido de docentes y no al maltrato de la institución educativa. Merecemos como futuros docentes el respeto de nuestros gobernantes y no vamos a aguantar que se nos desprestigie y se nos devalúe. Espero y deseo que la situación cambie.
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