DESPEDIDA
Como todo en esta vida, todo llega a su fin. Hoy es 4 de mayo, día nublado, y quizá sea éste el motivo el que me incita a escribir esto.
Como todo en esta vida, todo llega a su fin. Hoy es 4 de mayo, día nublado, y quizá sea éste el motivo el que me incita a escribir esto.
Todo pasa, todo es efímero; lo que es imborrable son la cantidad de recuerdos que las paredes de esta residencia esconden para mí, ya sean buenos o no tan buenos. Creces, maduras (entras sin pelo en el pecho y sales con un bosque), aprendes y conoces a gente que puede ser pasajera, que se baja del tren, o gente que se queda en la estación de tu corazón eternamente.
Puedo presumir de esto último, personas que aprecian lo que eres, que te quieren con tus infinitos defectos y tus poquitos puntos fuertes, que sirven de apoyo en los peores momentos, de compañeros de risas en los buenos y que para nada me van a dejar solo. Estos son mis amigos/as, gente auténtica que me han aportado muchísimo en estos cinco años que aquí acaban y que, por suerte, seguro que podré seguir contando con ell@s para lo que haga falta: Andrés, Sopas, Martín, Pepelu, Mercedes, Laura, Mar, Irene y Mazarro. Muchos repetís el año que viene por aquí, otros os vais como yo, pero lo que está claro es que os debo todo este año y que por más que lo intente no os podré devolver lo que habéis hecho y hacéis por mí.
Gente nueva que ha entrado este año, amigos con letras mayúsculas, y dignos veteranos que el año que viene tirarán de esto tanto o más que yo, porque podéis y porque tengo el gusto de haber podido transmitiros todo lo que me enseñaron a mí: médicos, de derecho, de informática, químicos, etc, os quiero ver al pie del cañón, ayudando a los veteranísimos y dando el do de pecho para que este sitio sea tan grande como lo ha sido siempre, lo haréis muy muy bien J.
Y la gente vieja, mis veteranos, los culpables de que quiera tanto este sitio, los que me habéis hecho disfrutar de mis primeros años, los que me habéis hecho crecer como persona y ayudarme a ser cada día un poco mejor, como mi amigo Fernando, mi veterana Virginia, mis maestros Eugenio y Miguel Ángel, mi eterno vecino Gerardo, el Pipa senior, Pili, Álvaro Cadenas, Álvaro Romero y tantos más que han visto como un niño se convertía en alguien con aspiraciones de luchar por su vida tanto como vosotros.
El Doncel es un sitio que entra en tu vida por casualidad y que al paso de los años se convierte en el albur más bonito que te puede suceder, no lo digo por invención mía, lo digo por lo que siento como mi casa, un lugar entrañable con gente variopinta, de muchos sitios de nuestra geografía y con las mismas ganas de comerse el mundo que yo. Por eso, llevo un par de años desviviéndome para que todo salga bien, para que pasemos grandes fiestas y momentos inolvidables, que a la larga es lo que se queda en vuestra memoria, de la que espero que no me despidáis.
No quiero parecer pesado, todos los que leáis esto (os lo he ido enviando por privado) es porque habéis sido parte importantísima de mi existencia aquí, quien más quien menos, pero imprescindibles para entender mi vida dentro de estas paredes. Cada uno de vosotros sois piezas del puzle de mi vida, un puzle que va siempre conmigo y un puzle que espero seguir rellenando con momentos a vuestro lado.
Como diría Jorge Elliot en una frase que leí en un blog: Sólo en la agonía de despedirnos somos capaces de comprender la profundidad de nuestro amor.
Os quiere, Pedro.