Esta entrada de mi blog va dedicada a unos vídeos que el docente nos propuso para analizar y debatir en clase. Por falta de tiempo no pudo hacerse, pero aún así, voy a recoger mis impresiones en este pequeño artículo.
Estos documentos se componen de tres vídeos (abajo adjunto la primera parte de ellos) en los que se analizan desde varias perspectivas dos tipos de alumnos: El alumno superficial y el alumno reflexivo.
Roberto corresponde al tipo superficial, es un alumno al que sólo le interesa sacar buenas notas para la consecución de la obtención de su título universitario y el poder trabajar en una posición decente, por lo que usará los procesos cognitivos cuando de verdad le hagan falta y utiliza el método del “mínimo esfuerzo” para sacar cualquier prueba adelante. Susana pertenece al grupo de alumnos reflexivos y comprensivos, los cuales les apasiona su carrera y su futura profesión. Analizan, relacionan y aplican todos sus aprendizajes a cualquier situación, poniendo interés en las clases, trabajando de manera constante, y sobre todo, participando de manera activa en el proceso de enseñanza – aprendizaje.
Está bastante claro qué alumno es el que tendrá mayor éxito académico ¿no?
Pues bien, ahora me pongo en nuestro lugar, en la Facultad de Educación de Ciudad Real; es muy preocupante ver el estado del alumnado de aquí, ya que en general (o así lo veo yo) es muy parecido al perfil de Roberto. Alumnos sólo pendientes de notas, los cuales no dan la sensación de querer ser maestros de verdad, tan sólo preocupados por salir de clase o ir de fiesta un jueves tras otro, ¿realmente queremos eso? ¿Nos podemos permitir que los alumnos que de verdad sientan pasión por la profesión se vean perjudicados por este tipo de alumnado?
Si los docentes que nos imparten clase se dan cuenta de esto, seguro que pondrán solución a esto, cambiando la metodología, proponiendo actividades más atractivas e interesantes, organizar salidas o cualquier charla que llame la atención.
Pues bien, desde aquí hago un llamamiento a todos los chicos y chicas que aquí estudian; no os conforméis con la nota y con llegar a un sitio u otro. Aprended, vivid, sentid todo lo que Magisterio significa, nuestras responsabilidades, nuestros trabajos… todo lo que implique el aprender algo que cuando trabajemos podamos ejecutar. Seamos todos Susanas que queramos ir a clase contentos, sin protestar porque el profesor coja más tiempo del debido; lo hacen por nosotros, para que obtengamos y asimilemos conocimientos, para que sepamos vivir esta profesión como se debe.
Esquema de los estilos de aprendizaje. R.A. Borracci, Eduación médica. Barcelona, 2008
http://scielo.isciii.es/scielo.php?pid=S1575-18132008000400007&script=sci_arttext
Firmado: Un futuro docente APASIONADO

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