sábado, 21 de abril de 2012

Las claves para una escuela nueva


Se nos presenta ante nosotros una época de grandes cambios dentro de la escuela. Incorporación de nuevos elementos, eliminación de otros, las competencias, coeducación… un gran abanico de términos que en clase queríamos analizar a través de una discusión.

Esta reflexión está orientada al debate que mantuvimos en clase sobre las claves para la escuela nueva. El profesor propuso un punto de partida a partir del cual tendríamos nosotros que sacar nuestras conclusiones y entrar en debate con los demás compañeros; dicho punto de partida fue el lanzamiento de dos preguntas:

- ¿Qué salvamos de la escuela vieja?

- ¿Qué es imprescindible para la escuela nueva?

El debate empezó analizando lo que salvaríamos de la escuela de años atrás, haciendo claramente hincapié en la figura del profesor, pero matizando algunas de sus funciones. Esto es, un profesor que apoye, no que regañe ante el fracaso, que orienta al alumnado a la consecución de los objetivos marcados, que anima, que motiva, que controle el trabajo de toda su clase, que ayude al correcto funcionamiento de la clase, que proponga actividades nuevas y novedosas, que se adapte a las nuevas tecnologías venideras, en definitiva, no buscamos el profesor que suelta su sermón y se marcha de la clase sin más pena que gloria sin conocer al alumno, sino que se adecúe a las exigencias que el siglo XXI marca.

El alumno ha de ver al profesor como otro elemento más del proceso de enseñanza – aprendizaje, sin olvidar la figura de autoridad y de respeto que deben profesarle.

En nuestro debate se propusieron otros cambios y medidas que pueden ser totalmente correctas para la mejora de la educación, como puede ser un sistema educativo duradero, que no esté siempre en peligro por una gran modificación. Un sistema de calidad que garantice a los alumnos la mejor educación posible. También se habló de la propia disposición de las mesas y sillas en el espacio de la clase, para realizar todo tipo de actividades, o el control del número de alumnos por aula, ya que últimamente vemos que están muy saturadas (véase mi propia clase). Mostramos nuestro deseo de que la formación de los futuros docentes como yo siga motivándonos y ofreciéndonos la oportunidad de formar a todas las generaciones que vienen tras nosotros, proponiendo actividades atractivas, salidas y otros métodos que ayuden a poder llevar nuestra pasión adelante.

Y la que, desde mi opinión veo más importante, cambiar los sistemas de evaluación. La veo importante por el hecho de que el curso dura 9 meses, no se limita a una semana de exámenes. Pienso que se debe evaluar todo por igual, según la importancia que le dé el docente, sin atenernos a una prueba escrita que ni siquiera es fiable para demostrar todo lo que el alumno sabe.

Hasta aquí con este artículo.

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